No es sólo el billete:
los costes ocultos del transporte
Una de las características de la sociedad en la que vivimos es su capacidad de transportar personas y mercancías de forma rápida y cómoda. Sin embargo, el precio que hay que pagar por el transporte no solo está en el gasto del combustible o el billete, sino también en las emisiones de gases tóxicos y de efecto invernadero, y en los accidentes, ruido y atascos.
Una parte importante de lo que nos cuesta en realidad el transporte se esconde pues en los llamados costes externos, que normalmente no se contemplan, pero que pueden transformarse en euros para poder apreciar su magnitud.
Los datos disponibles muestran que el transporte público es mucho menos costoso que el uso del automóvil privado. Por ejemplo, se ha calculado el coste que nos hubiera supuesto no utilizar la red de transporte público de tren, tranvía funicular y autobús de Eusko Trenbideak: la factura ascendería a 25.756.995 de € al año (dato de 2013).
El operador de transporte de Euskadi, Eusko Trenbideak – Ferrocarriles Vascos, S.A. tiene una emisión global de sus medios de transporte (tren, tranvía, funicular, y autobús) de 45,85 gramos de CO2e por persona y kilómetro.
Cuantas mas personas se desplacen en tren, tranvía, funicular, metro y autobús más disminuirá la línea de CO2e , pudiendo llegar a emisiones tan bajas como los 25 gramos de CO2e por persona y kilómetro.
Contribuye a este objetivo: es saludable para ti, para tu entorno y para tu planeta.