Aunque en los últimos años ha descendido el número de fallecimientos en Euskadi, se producen cerca de 5.000 accidentes de tráfico con víctimas al año, con 5.000 heridos y un centenar de víctimas mortales (hace unos pocos años esta cifra era el doble).
Suele comentarse que las víctimas de la carretera no son más que el precio que hay que pagar por disfrutar de una movilidad sin apenas restricciones y relativamente barata. Desde ese punto de vista, es común que se contemplen los accidentes de tráfico como sucesos aislados a los que las personas se enfrentan como una cuestión de mala suerte, cuando en realidad es una característica más del funcionamiento del sistema de transporte basado en el vehículo privado.
Muy distintas son las cifras de siniestralidad del trasporte público. Ferrocarriles y autobuses tienen cifras 50 veces inferiores a las de los automóviles.
Un caso especial es el de atropellos a los peatones por vehículos privados, con aproximadamente unas 250 personas implicadas en accidentes de tráfico y lesividad sólo en vías urbanas de Euskadi. Las calles de nuestras ciudades pueden ser lugares muy inseguros, y ya comienza a hablarse de las víctimas de accidentes de tráfico como víctimas de la “violencia vial”.