Costes en áreas urbanas.

El transporte rodado en áreas urbanas (además de todos los costes vistos anteriormente, como ruido, contaminación, etc) tiene algunos costes específicos, como la pérdida de tiempo para las personas que se desplazan caminando por su ciudad, la ocupación de espacio que es sustraído a viandantes o bicicletas y un impacto visual evidente en algunos casos, como cuando se construyen carreteras o vías elevadas en medio de un casco urbano.

El primero de los costes es el más fácil de cuantificar. Las carretera anchas y rápidas en el interior de las ciudades se convierten en barreras infranqueables a no ser mediante pasarelas (que implican un tiempo extra de desplazamiento) o mediante semáforos que alternan la prohibición de pasar a caminantes y a vehículos, que también suponen una evidente pérdida de tiempo.

Lo más común es que la luz roja esté encendida para las personas que caminan tres o cuatro veces menos tiempo que para el tráfico rodado.

La ocupación de espacio por el terreno destinado al transporte no es muy importante en el caso de calles anchas con suficiente espacio reservado a las personas a pie, pero se convierte en un serio problema en calles estrechas donde coexisten una alta densidad de tráfico con una alta densidad peatonal, caso frecuente en los cascos antiguos de las ciudades. En algunos casos, en las horas punta, se llegan a producir verdaderos “atascos peatonales”.