Museo Vasco del Ferrocarril

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Euskotren preserva una marquesina de Bilbobus para su Museo Vasco del Ferrocarril

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Euskotren, en colaboración con el Área de Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, conservará en su Museo Vasco del Ferrocarril una de las marquesinas características del servicio de autobuses urbanos, Bilbobus, que fueron diseñadas en 1988 y que, en la actualidad, están siendo sustituidas por un nuevo modelo.

Las paradas de Bilbobus han formado parte de la imagen y de la vida de la ciudadanía bilbaina pero, sobre todo, representan fielmente un periodo fundamental en la historia del transporte público en Euskadi, ya que su instalación, a finales de los ochenta, coincide con la época en la que se toma verdadera conciencia de la importancia del transporte público colectivo para un desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Por estos valores, Euskotren ha decidido preservar para su Museo Vasco del Ferrocarril uno de estos elementos tan característicos del transporte público de Euskadi. Desde ahora la marquesina se expone en su sede en Azpeitia (Gipuzkoa), donde también se conserva un autobús Mercedes del mismo modelo con el que se inició el servicio Bilbobus en 1988.

En concreto, la parada donada por el Ayuntamiento de Bilbao al Museo Vasco del Ferrocarril de Euskotren prestó servicio en el bilbaíno barrio de Txurdinaga, en concreto, en la calle Txomin Garat. Desde ella, se atendían los servicios de las líneas 13, 34 y 43, así como de la nocturna “Gautxori” G2.

La implantación de Bilbobus trajo consigo una completa renovación del transporte por carretera en Bilbao. Supuso la racionalización de la red, la progresiva sustitución de los antiguos autobuses -algunos con cerca de treinta años de vida-, por nuevos coches de la firma alemana, así como con la introducción de una nueva imagen corporativa, diseñada por la empresa Vector. Esta nueva imagen también afectó a las marquesinas. Hasta el momento apenas existían unos pocos ejemplares lo que hacía bastante desagradable la experiencia de viajar en transporte público a merced de las inclemencias del tiempo. 

Gracias a las nuevas marquesinas, la experiencia de esperar al autobús mejoró notablemente. Junto a la protección que proporcionaba su estructura frente a la lluvia y el viento, disponían de un asiento corrido donde descansar, así como paneles con una amplia información sobre el servicio que incluía horarios y un plano de la red de transporte urbano de Bilbobus. Estas estructuras, fabricadas por la firma Proten de San Fernando de Henares (Madrid), eran instaladas y mantenidas por la empresa Cemusa. Además, su diseño se extendió a otros elementos del mobiliario urbano de Bilbao, como kioskos de prensa, otorgando a la ciudad una imagen de marca innovadora y fácilmente reconocible.

Durante 30 años se han llegado a instalar hasta 243 marquesinas en las diversas paradas de Bilbobus, con lo que se han convertido en una parte más del paisaje de la capital vizcaína. Sin embargo, en marzo de 2018 el consistorio decidió renovar su estética, contratando el suministro de nuevas instalaciones a la firma JC Decaux, heredera de la antigua Cemusa, diseñadas por Norman Foster. En la actualidad, apenas se mantiene medio centenar de las primitivas paradas de Bilbobus todavía en servicio, y está prevista su definitiva sustitución a lo largo del presente año. 

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