Zumaia

 

Valores naturales

Aves limícolas y marinas, crustáceos y moluscos, en las preciosas regatas de Zumaia, sobre la línea litoral. Buenos retales de bosque autóctono en las laderas del monte Itzarraitz, al norte de la localidad de Azkoitia (por esta localidad pasan los autobuses de las siguientes líneas pertenecientes a Euskotren: Azkoitia – Tolosa, Azkoitia – Zarautz y Zumaia – Zumarraga). Aves forestales, como el azor. Becada. Jabalí. Pequeños mamíferos.

Monumentos del hombre

En Zumaia, la iglesia de San Pedro, asentada sobre un promontorio, la ermita de Santiago o las casas solariegas de Ubillos u Olazábal. En Azpeitia (por esta localidad pasan los autobuses de las siguientes líneas pertenecientes a Euskotren: Azkoitia – Tolosa, Azkoitia – Zarautz y Zumaia – Zumarraga; además, en Azpeitia está ubicada el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren, desde el que se presta un servicio de Trenes de Vapor hasta Lasao), el Ayuntamiento barroco; la iglesia de San Sebastián y las casas señoriales de Anchieta, Basozabal o Emparan. En Loiola, la casa natal del fundador de la Compañía de Jesús, una tradicional casa-torre defensiva; además de la gran basílica barroca local. En Azkoitia, el palacio Intxausti, donde se fundó en 1765 aquella Real Sociedad Vascongada de Amigos del País; y las casas blasonadas de Balda, Etxe Beltz o Floreaga; el Ayuntamiento local y la iglesia de la Asunción, característico ejemplo del llamado gótico vasco.

Laderas del Itzarraitz

En la línea de costa, las rasas mareales de Zumaia presentan a su vez un interés paisajístico y biológico excepcional, con una notable presencia de crustáceos, peces de aguas someras y diversos organismos marinos en un sector litoral que además sirve con particular eficiencia como punto de reposo invernal a múltiples especies nórdicas de aves limícolas. El recorrido propuesto se articula a partir de la estación de Euskotren de Zumaia, y en buena parte se dedica a explorar el ferrocarril de vía estrecha, hoy en desuso, que antaño circulaba entre la línea de costa y Zumarraga, por Zestoa, Azpeitia y Azkotia

 

 

 

(por dichas localidades, y en sustitución de la antigua línea ferroviaria, circula la línea de autobuses Zumaia – Zumarraga, perteneciente a Euskotren; además, en Azpeitia está ubicada el Museo Vasco del Ferrocarril de Euskotren, desde el que se presta un servicio de Trenes de Vapor hasta Lasao). Antes de continuar comentar que el Plan Estratégico EuskoTren XXI de la Compañía, aprobado a primeros del presente año 2001 (abarca inversiones hasta el año 2012), está prevista la reapertura de la línea mencionada entre Zumaia y Azpeitia, para la realización de viajes turísticos con trenes de vapor y diesel desde el Museo Vasco del Ferrocarril en Azpeitia hasta la estación de Zumaia, así como trenes de mercancías hacia Irún y Pasaia).
Este camino de hierro confluía sobre la línea ferroviaria Bilbao – Donostia/San Sebastián a la altura del kilómetro 21 de esta última, abordando un túnel hasta las inmediaciones del núcleo de Arrona Estación para apuntar, después, hacia el caserío de Guardiazarra. Después de cruzar bajo los pilares de la autopista del País Vasco, aquella vieja vía férrea gana el valle del río Urola y a partir de Iraeta acomete definitivamente un recorrido estrechamente vinculado a este curso fluvial.
Así llegaremos a Zestoa (por esta localidad pasan los autobuses de las siguientes líneas pertenecientes a Euskotren: Azkoitia – Zarautz y Zumaia – Zumarraga), la villa-balnearo, cuya antigua estación subsite como una evocación de antaño. A lo largo de esta antigua línea ferroviaria, las posibilidades de itinerarios laterales, por las laderas que se levantan en la orilla izquierda del río Urola se suceden. Una posibilidad, desde Zestoa –a la altura del punto kilométrico 27, en la antigua línea férrea- es la de remontar por la pista forestal del valle de Goltzibar, camino de las alturas de Izarraitz, en cuyas faldas se conservan todavía algunas buenas manchas de bosque autóctono, con enclaves de robledal.
Siguiendo la ruta de la antigua vía férrea, el valle del Urola nos deparará el encuentro, entre las industriosas localidades de Azpeitia y Azkoitia, con el santuario de Loiola, de tan honda raigambre en el País Vasco –servido antaño por una popular estación ferroviaria-. Habremos contorneado, para entonces, las laderas del monte Erlo (1.032 m.), la máxima cumbre del espacio natural inventariado como Izarraitz. En sus alturas se localizan algunos altos pastizales, buenos para las tradicionales ovejas lachas del país. Los jabalíes, los tejones y las aves rapaces resultan también frecuentes, aunque nunca fáciles de observar.

 

 

 





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