Gernika-Lumo

 

Valores naturales

Última porción del paisaje tradicional de la franja costera de Bizkaia. Extensiones intermareales, marismas y polders, integrantes de la principal zona húmeda vasca. En otoño e invierno, importante zona de paso e invernada para múltiples especies avifaunísticas noreuropeas. Paíños, cormoranes y colonia de gaviotas en la isla de Izaro y en el peñón litoral de Ogoño. Aves limícolas. El tranquilo valle del Oma. La cueva de Santimamiñe.

Monumentos del hombre

Las pinturas rupestres prehistóricas de la cueva de Santimamiñe. Las tradicionales ermitas. Los molinos y restos de las antiguas ferrerías, como las Ozollo y Goikolea, en el valle del Oma. Las casas-torre, como las Busturia o Mendata. En Gernika, en el recinto de la Casa de Juntas del Señorío de Bizkaia, el venerado árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas. El castillo de Gautegiz-Arteaga.

En la ría de Gernika

La línea a vapor establecida entre el empalme de Amorebieta (en la vía férrea de Bilbao a Durango de los antiguos Ferrocarriles Vascongados) y Gernika, Pedernales-Sukarrieta (hoy se denomina Busturia Itsasbegi) y el puerto de Bermeo, de 29 kilómetros de longitud, vía férrea explotada en la actualidad por la compañía Euskotren fue inaugurada en 1888 en su tramo Amorebieta – Gernika; en 1893 en el tramo hasta Pedernales-Sukarrieta; y en 1956 por fin hasta Bermeo.
Desde el punto de vista ecoturístico, el tramo entre Gernika y Mundaka (cuenta con estación de Euskotren) es el que reserva, sin duda, los mejores momentos. Deberemos sentarnos, a ser posible, junto a las ventanillas situadas a mano derecha del tren (en sentido hacia Bermeo): disfrutaremos así de algunas de las mejores perspectivas sobre la ría de Gernika y sus enclaves ecológicos.

La línea férrea discurre por el inmediato límite de los carrizales, de las marismas, de las extensiones de limo que quedan al descubierto cada bajamar. A la altura de Forua (cuenta con apeadero de Euskotren), entre este punto y el núcleo de Kortezubi en la ribera opuesta, avistaremos los antiguos meandros del río Oka, que cubren los carrizales y las alisedas, el perfecto refugio para los zampullines chicos, los patos cuchara, los ánades reales.
Desde el pequeño tren que nos lleva, con ayuda de los prismáticos, cuando pasemos ya a correr sobre las extensiones de polders y limos intermareales, posiblemente observemos también centenares de otras aves diversas en busca de crustáceos, moluscos y peces con los que alimentarse en tiempo de otoño e invierno. Si las aves limícolas son las principales protagonistas de estos parajes, las garzas reales y las garcetas comunes, los ánades frisos y silbones, las raras espátulas o incluso el águila pescadora en paso migratorio pueden localizarse asimismo sobre estos valiosos enclaves húmedos. En cuanto a la posibilidad de observar gansos llegados desde Escandinavia, las mejores posibilidades las vamos a tener al atravesar el área de pólderes (terrenos ganados al mar mediante diques y circuitos de drenaje) en los alrededores de Murueta, especialmente cuando las olas de frío castigan el continente europeo al norte de la península Ibérica. Los encinares que cubren las laderas de los montes Ereñozarre y Atxarre se levantarán mientras tanto por la banda opuesta de la ría...
El viajero puede descender en las pequeñas estaciones de Busturia San Kristobal, de Busturia Axpe, de Busturia Itsasbegi (denominada Pedernales-Sukarrieta con anterioridad), de Mundaka. Desde éstas, emprenderá una serie de agradables paseos hacia la playa de Abiña, la isla de Txatxarramendi o por el pueblo de pescadores de Mundaka.

 

 





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