Hendaia

 

Valores naturales

Valores naturales en el noroeste de Gipuzkoa, en los límites con Francia y con Navarra, el espacio natural Peñas de Aia abarca unas 5.600 hectáreas que prolongan las del espacio natural navarro de las Cinco Villas. Se extiende entre los ríos Urumea y Bidasoa. Robledales. Bosques mixtos, hayedos. Landas y pastizales. Hasta el pequeño río Endara continúan acudiendo los salmones. Desmán de los Pirineos. Visón europeo. Frecuentes rapaces. Interés geomorfológico destacado. Mínima población humana, con sólo algunos aislados caseríos. Valores paisajísticos excepcionales.

Monumentos del hombre

En Irún (en esta localidad Euskotren dispone de 4 estaciones: Irún-Ficoba, Irún Colón, Belaskoenea y Bentak), el palacio Arbelaiz y la casa solar de Beraun, además de la iglesia de Santa María del Juncal, de estilo gótico. En las Peñas de Aia, restos de explotaciones mineras romanas, de interés arqueológico, que perforan espectacularmente algunos sectores montañosos. Las fortalezas fronterizas, como el viejo fuerte de Pagoaga.

Desde el Txingudi a las Peñas de Aia

El Bidasoa traza una de nuestras fronteras más famosas. Desde Endarlatza hasta el cabo Híger, una calma lámina de agua nos separa de nuestros vecinos galos, existiendo en ella enclaves señeros como la Isla de los Faisanes. La estación de Hendaia, apeadero de Euskotren, es el punto de una ruta que permite descubrir desde el Puente Internacional (en este punto está situado el apeadero Irún-Ficoba, de Euskotren) la bahía de Txingudi, desembocadura del Bidasoa.

 

Esta ría tiene una zona de estuario, aguas arriba del puente, que sirve de cobijo a una importante colonia de anátidas, las cuales ven pasar bajo sus patas a los últimos salmones de Euskal Herria remontando el río hacia sus puntos de desove.
Ya en Irún el viajero debe seguir el camino, profusamente marcado, de la senda pirenaica GR-11. Esta camino abandona la fronteriza ciudad en dirección a la ermita de San Marcial. Fuertes rampas indicarán que se está en el camino correcto. El ascenso será duro hasta llegar al puerto de Erlaitz, límite del espacio natural de las Peñas de Aia (Aiako Harria).
Esta zona ofrece unas buenas perspectivas sobre el país vecino, hecho que fue aprovechado para instalar diversos fuertes que batían desde las cumbres el territorio francés. Uno de éstos es el de Pagogaña, al pie de las Peñas de Aia.
Este imponente crestón calizo, de 829 metros, está situado frente al pico de Larrún (901 m.), siendo ambos peñones las primeras muestras del poderío tectónico que hizo emerger los Pirineos ya hace unos millones de años.
Durante el recorrido atravesaremos un denso bosque atlántico sobre el que vuelan numerosas especies de rapaces que anidan en las crestas de las Peñas de Aia y otros farallones pirenaicos, mientras que, junto al camino, algunos visones y otros pequeños mamíferos se nos ocultarán si no somos harto discretos.
Desde Pagogaña iniciaremos el descenso, abandonando la ruta GR-11 siguiendo la carretera hacia el Oeste hasta el Castillo del Inglés, desde la cual, a un kilómetro, sale una pista rural hacia el Norte que nos situará de nuevo en el casco urbano de Irún. En este camino tendremos de frente la montaña de Jaizkibel, otro interesante espacio natural por el que perderse.

 

 

 





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